viernes, 9 de abril de 2010

Fotos India

Tal como dicen, una foto vale mas que mil palabras (o quiza no). En fin. Aqui algunas fotitos de la India. Disfruten.

La musica en la India.

Un coco para refrescarse en una tarde con 40 grados.

Secando ropa en los escalones de los ghats en Varanasi.

El baño matutino en el rio sagrado del Ganges es una bendicion para el pueblo hunduista.
El ghat de cremacion principal en Varanasi, ciudad sagrada.
Sorpresa!!!!

Las regias.

Sin palabras.
Si. Los elefantes andan por las calles tambien.

Monitos libres por la ciudad.

Agua para todos. Bebederos en las ciudades.

Hermoso templo en Udaipur. A puro hundiusmo.

Ranakpur. Una joya de la religion.

Hora del descanso... o siempre es asi?

Hermosos colores en Jaisalmer.

Desde el camellito en el desierto en pleno Rajasthan.

Niños alegres.

Vaca callejera. Una de las tantas millones en India.

Festival en Mandawa. Miles de colores.

Baño. Asi no mas. Y con una jarrita con agua se "tira la cadena"

Una calle promedio.

Delicioso Thali.

Atardecer desde una azotea, muy populares en India. Buenas noches.

lunes, 5 de abril de 2010

India.

Escribiendo desde un teclado muy extranno en Tailandia, en esta entrada del blog, y por primera vez, las tildes y n con sombrerito seran intencionalmente omitidas.

India. Como empezar a describir este complejo, inentendible, diverso, sobrepoblado y extenso pais.
Lo primero que se me viene a la mente es "pais de contrastes". Fue la primera impresion que tuve al par de dias de llegar y creo que es la mejor manera de definir a la India desde mi perspectiva. Que quede en claro que solo recorri una pequenna parte de la India: Rajasthan (uno de los varios estados del pais, conociendo 7 ciudade), Delhi (ciudad capital), Agra y Varanasi.
Cuando hablo de contrastes, me refiero a contrastes percibidos con los 5 sentidos. Es impresionante ir caminando por una calle - literalmente uno camina por la calle, porque no hay veredas - y tener que ir esquivando monticulos de tierra o lotes de piedra, cuidando el no torcerse los tobillos por caer en un hoyo, saltando canaletas de desagu-e (no puedo hacer los dos puntitos de la u) y a la vez escuchar el saludo indio "namaste" por parte de decenas de indios que con una sonrisa te meten conversa. Claro que al final todo es con un proposito bastante claro: llevarte a alguna tiendita para que le compres sus productos. Al ser turista y ser notablemente diferente a ellos, ya sea por el modo en que vestimos o por el color de la piel, no nos salvamos de sus intenciones mercantiles. Todos quieren ofrecernos sus mejores precios, por la calidad del producto, porque por supuesto ellos poseen la mejor seda y la mejor plata. Cada vez que un guia turistico nos ensennaba el aspecto cultural de la ciudad, la gente, la historia, la cultura, terminabamos visitando "como los artesanos trabajaban en sus talleres", pero la verdad era que nos querian vender a toda costa sus productos y con esto, el guia, ademas de su propina, se llebaba una jugosa comision por parte del negociante.
Siguiendo con los contrastes, a la vez que voy saltando el desagu-e por la calle y voy sientiendo ese horrible olor, camino dos pasos mas y me encuentro con un templo hunduista o jainista y siento el incienso saliendo por la puertecilla o quiza el incienso salia de una tiendilla de artesanias.
Las mujeres visten coloridos punjabis o saris abarcando todo el arcoiris, pero a su alrededor vemos un cielo contaminado, donde el azul es dificil de distinguir y una sequia profunda que da la sensacion del color cafe por toda la tierra del entorno.
El trafico y transito vehicular es de otro mundo. Creo que no existen las leyes. Nadie usa cinturon de seguridad en autos y los motociclistas no usan cascos. A veces llegan a subir hasta 4 en una misma moto, mas la guagua que la ponen adelante. Las ventanas de las micros no tienen vidrios (quien quiere vidrios con 42 grados de temperatura) y los pasajeros llegan a subirse hasta sobre el techo, llenandolo sin miedo a caerse por un frenazo. Total, los accidentes apenas ocurren cuando todos advierten su paso con un lindo bocinazo. Si hay una calle de doble sentido y alguien tiene que adelantar, el encuentro frontal con el vehiculo de la otra pista no es tema, simplemente un bocinazo o un vistazo rapido y "alguno de los dos" se hace para el ladito. Los accidentes casi no ocurren. Los tuk tuk, o taxis baratos, andan a un maximo de 60km/hr y en un espacio que es para 2 pasajeros y un chofer, llegue a contabilizar facilmente hasta 8 personas subidas. Toda esta contaminacion acustica es contrastada por el callejero musico tocando la citara y la tabla.
Algo que fue un agrado absolutamente siempre fue al mi sentido del gusto. Son unos genios para la comida. Super especiada, llena de sabor y aroma y sobretodo... muy vegetariana. Es cierto eso de que la vaca es sagrada en la India, es la "santa madre". Por algo es que se le ve en todo el pais, por todas partes, como una habitante mas, una transeunte que vive sin preocupacion. Tambien hay que andar con cuidado, ya que andando por la calle te puede pegar un cabezazo sin previo aviso.
La religion juega un papel importantisimo en la sociedad. La mayoria - cerca de un 60% - pertenece al hunduismo. Los musulmanes abarcan el siguiente 40% y solo hay un pequenno porcentaje que cree en el budismo (pensemos que es un 2 o un 3%). La visita diaria al templo hinduista es parte de la vida. Ahi se juntan con su sacerdote, le rinden tributo a su dios y abren su tercer ojo. La visita al templo se hace sin zapatos. Y para los afortunados que viven en una de las ciudades sagradas (como lo son Pushkar y Varanasi), el banno matutino en el rio Ganges o en el lago son de un privilegio que no todos pueden gozar. Ese banno que los purifica y esa fuente de agua que los recibe tambien hechos cenizas al momento de su muerte.
Un pais, como la mayoria, donde el gobierno no se preocupa por sus habitantes. Pero aqui se ve de manera extrema la pobreza. Se ve en la gente, en sus sueldos minimos, en las construcciones, en la urbanizacion en general, en lo rural tambien. No todos tienen acceso a agua.

Estos son los primeros pensamientos de un viaje que duro 3 semanas y que aun me impacta recordar. Hasta una proxima entrada. Las fotos vienen despues. Esto de no tener computador hace todo el proceso mas lento. Adios!

jueves, 4 de marzo de 2010

Cape Reinga (Northland y Bay of Islands)


Segunda semana de febrero, clima veraniego, fin de semana libre. Qué mejor para un paseo con las amiguis. Luego de terminar mi turno en el café, la Kika ("embajadora de Chile en NZ") junto a su hermana chica que estaba de vacaciones por estos lares, pasaron a buscarme para emprender rumbo a Orewa y recoger a mi compañera de viajes, Pamela. El destino final era el emocionante Cabo Reinga (reinga significa submundo en maori). Este es el punto máximo al norte de Nueva Zelanda. Más adelante más detalles.
Muy conversadoras, nos fuimos viajando en el auto de la Kika hasta Whangarei, a unas 2 horas al norte de Auckland, donde vive el Ale, otro chileno que trabaja en el campo, específicamente con gallinas. Llegamos a su casa como a las 10pm del viernes. A pesar de ser de noche y nosotras estar muy cansadas, fue una noche bastante cultural aunque no lo crean. El Ale muy simpáticamente nos llevó a ver el gallinero y el packing de huevos donde trabaja y nos hizo un tour muy interesante. Primero que todo, debo aclarar que acá uno cuando va al supermercado, compra caged eggs o free range eggs. Los caged eggs son huevos de gallinas enjauladas. Los free range eggs son huevos de gallinas que tienen la "libertad" de pasearse por el campo y poner huevos. En el fondo, gallinas menos estresadas. El gallinero del Ale es uno free range. Entramos al gallinero y era realmente gigante, cabían unas 15 mil gallinas o más, medio apretujadas, pero no tan terrible. Ahora, ¿qué hacía que los huevos fueran free range? Que el gallinero abría sus compuertas entre las 10:00 y las 22:00 y las gallinas podían salir a "estirar las patas" al campo, lo cual está bastante bien pensando que al día el gallinero produce miles y miles de huevos. En un sector del gallinero se encontraban las gallinas jóvenes y en otro sector las más viejas, de aproximadamente un año de edad y las cuales se veían bastante deterioradas, ya que entre ellas se atacan y se despluman. Loco. Luego pasamos al packing, al cual llegan por huinchas directamente los huevos del gallinero y pasan por un control de calidad (revisan el interior del huevo a través de una luz) y luego terminan en sus cajitas con sus etiquetas para las diferentes marcas y que luego son distribuidas alrededor del país. Aquí las fotitos:


Yo, Bárbara y el Ale con una gallina


Unas 7 mil gallinas detrás mío (eso que se ve al lado es el "pone huevos")



El packing


Terminando la visita al gallinero volvimos a la casa de campo del Ale y a dormir. Por supuesto que a la mañana siguiente tuvimos un exquisito desayuno a las 7.30am con huevitos revueltos free range.
Después de tal delicia, emprendimos rumbo al norte, pasando primero por el pueblito de Kawakawa, el cual cuenta con una atracción turística bastante peculiar: baños públicos. ¿Qué tienen éstos de especial? Mejor vean las fotos:



Todo esto gracias a la imaginación del artista y arquitecto Hundertwasser, un austríaco bastante loco (ver sus obras) que consideraba Nueva Zelanda como su real hogar. Tanto así que le hizo unos baños públicos regios. Plop.

Yendo más hacia el norte, llegamos a la última parada de bencina al norte de NZ. Por supuesto que paramos a comprar agua y unos heladitos gigantes a sólo $3. Increíble.

Siguiendo la ruta norte, continuamos por la Twin Coast Discovery Highway, la cual nos llevaría hasta el punto máximo al norte de NZ. El camino era tan espectacular, que hacia el final del mismo, se podían apreciar claramente los dos mares a cada lado de la carretera: Océano Pacífico al lado derecho y Mar de Tasmania al lado izquierdo. Un espectáculo maravilloso.

Una vez ya estacionadas en Cape Reinga mismo, pasé al baño (porque no "pasé" al baño de Hundertwasser) y sorpresa, otra cosa más entretenida en los baños públicos. Éstos eran ecológicos. Su techo era de palitos de madera separados, lo cual actuaba como tragaluz y por tanto evitaba el uso de electricidad para luz. Contaba con sanitizante de manos en gel, o sea, no se usaba agua para lavarse las manos. Y así.

Ahí cruzamos el pórtico que nos llevaría al espectacular encuentro de los dos mares, donde, según cuenta el viejo mito maori, los espíritus de los muertos saltan desde precipicio hasta internarse en ese punto y llegar al subsuelo. Algunos sienten energías o una sensación extraña estando ahí. Yo no sentí nada. Sólo que el ver el choque de corrientes y olas del Mar de Tasmania y el Océano Pacífico era realmente genial. Ni lo que pueda escribir o las fotos que les pueda mostrar pueden describir lo hermoso y tranquilo del lugar. El cielo, el mar, el sol, la tierra, la vegetación, la arena, el sonido del viento. Todo. Creo que mi lugar favorito de lo poco que conozco de Nueva Zelanda.

El famoso faro en Cape Reinga


Súper al norte


El grupete y al fondo las olitas raras de los dos mares


Estuvimos ahí al menos una hora. Solamente contemplando nuestro entorno. En silencio. Y cuando ya sentimos que el sol nos calcinaba, emprendimos retorno. Camino al sur ahora - el único camino posible, jajaja - pasamos por las Giant Sand Dunes, realmente gigantes. Lamentablemente el arriendo de tablas para hacer sandboarding se había cerrado por el día, así que sólo nos quedó subir y después bajar a pata no más. Donde estábamos y 90 millas hacia el sur por la costa de tasmania, ésta es recorrida por una playa la cual se puede transitar en vehículos 4x4. Pero andábamos en un auto normal, así que no fuimos. Pero las dunas estuvieron increíbles. Realmente no imaginaba que estaba en NZ.




Y como si no hubiéramos tenido suficiente entretención con la arena, después nos fuimos a una playa hermosa de arenas blancas, Karikari, a comer sandía. Qué playero.

Y la sandía quedó llena de arena


Ya llegando el atardecer, era hora de volver a la civilización y ver dónde pasábamos la noche. El plan original era ir a Paihia, un poco más al sur, y quedarnos ahí, que realmente es una ciudad de playa y muchos, pero muchos hoteles, hostales, etc. Al llegar buscamos y buscamos y buscamos dónde quedarnos, pero todo decía "no vacancy". Hasta que llegamos a unas cabañitas re lindas escondidas por ahí y tocamos el timbre, llegó la vieja y después de regatear como por 5 minutos, llegamos a un acuerdo y nos quedamos en una casa DE LUJO por la nada de plata. La casa era toda nuestra con todo incluído, realmente espectacular, creo que fue la noche en que mejor he dormido de los 9 meses que he pasado fuera de Chile. E incluso me atrevería a decir que la cama y las almohadas y las sábanas fueron las mejores de mis últimos años. O quizá era sólo el cansancio del viaje.

Chochas en nuestra casita


Amanceciendo al siguiente día - domingo, día de regreso a Auckland - emprendimos rumbo a unas cuevas que no pudimos visitar yendo al norte, pero que esta vez si pudimos recorrer. El tema de las cuevas, como les contaba cuando fui a Waitomo, es bien exclusivo. Todas las cuevas pertenecen a quien le pertenece el territorio de la superficie que creo es en su totalidad a familias maoris. Por eso todos los guías turísticos también son maoris. Porque todo "queda en la familia". Y la chica que nos tocó era ultra simpática. En la entrada nos pusimos a conversar de todo el viaje que habíamos hecho y de lo que todavía nos quedaba por recorrer. Entre conversa y conversa, nos mostró un árbol kauri de sólo 16 años (el kauri es el árbol nativo de Nueva Zelanda, súper resguardado por el gobierno). Entrando a la cueva, chao fotos y ¡hola Glow Worms! Hermoso. Fotos del exterior:

Tierno


Las regias


Kauri bebé de 16 años


Saliendo de la cueva, pasamos a Opononi, un pueblito de la costa oeste a tomarnos otro helado gigante de ¡¡¡$2.50!!! para luego dirigirnos directamente al bosque Waipoua a conocer al famoso Kauri más viejo de toda NZ, el Tane Mahuta ("dios del bosque" en maori), de unos 2 mil años de edad, 51.5 metros de altura y al menos entre 10 y 12 personas para abrazar su tronco. Helo aquí:

¿Nos alcanzamos a ver?


Después del kauri vimos una cascadita por ahí y retornamos a la ciudad y a la rutina.

Un viaje realmente espectacular, de los mejores que he vivido en NZ.

Hasta la próxima. Se viene el último capítulo de New Zealand pronto...

Y recuerden dejar su comentario, siempre es bueno el feedback.

Cascada Piroa


martes, 9 de febrero de 2010

Recibiendo el 2010


Después de aquellos días fantásticos en la Península de Coromandel y de un break de Navidad en familia junto a mi amigo Murdoch Ngahau (nada maori él) en Auckland, venía el último paseo del año por nuestra querida Isla Norte y la ruta sería la siguiente:


El grupo de viajeros éramos: Pamela (mi amiga de Sale St bar), Mabel (amiga de la U de Pamela), Chino (amigo de Auckland) y Steph (alemana de CouchSurfing). Partimos con un plan general que era pasar la primera noche en New Plymouth, luego otra noche en Taupo y después llegar a nuestro camping de año nuevo en Gisborne y luego de 5 noches ahí, pasar otra noche en Rotorua y de regreso a Auckland (ver el mapa anterior para entender).

A las 9am del 26 de diciembre emprendimos rumbo a New Plymouth, pero antes pasamos por las famosas Waitomo Caves, un imperdible en Nueva Zelanda. "Waitomo" proviene del maori y significa "agua que pasa por orificios". En la zona hay decenas de cuevas y por supuesto que según el precio que uno pagaba por el tur, a qué cueva te llevaban. Yo por barata, visité una de las más pequeñas y no era nada de pequeña. Lamentablemente no se podía sacar fotos. Las cuevas eran grandes, frías, húmedas y llenas de estalactitas y estalagmitas. Luego venía un recorrido en bote por la cueva llena de Glow Worms (ver entrada anterior del blog), espectáculo maravilloso, era como estar en medio de un planetario.

Salida de la Cueva

Saliendo ya de Waitomo y en dirección a New Plymouth, pasamos a descansar a un río y a meditar, jajajaja.

Oops! (no sé darla vuelta)

Y llegando a New Plymouth, vimos nuestro incentivo para visitar la ciudad, el Monte Egmont (o Taranaki en maori)


Pero antes de subir un monte de 2.500m de altura, mejor nos preparábamos con algo más básico y fácil. En plena costa de New Plymouth nos encontramos con un cerrito perfecto para ver la ciudad completa y el famoso Mar de Tasmania. Piece of cake!

Oops again!

El Taranaki desde el cerrito costero

En la ciudad y con vista al mar pasamos nuestra primera noche en New Plymouth, acampando felices de la vida.


En la mañana del 27 de diciembre guardamos la carpa y partimos al Taranaki.
Dato freak: por su parecido con el Monte Fuji, el Taranaki fue utilizado en la película El Último Samurai con Tom Cruise (gracias Wikipedia).
En la tiendita de informaciones del parque nacional, decidimos hacer la caminata más larga para los inexpertos, sólo era de unas 2 horas ida y vuelta y llegaba a los 1.500m de altura del volcán.

¿Lo lograremos? Esto era sólo el comienzo
Llevábamos alrededor de 2 horas ya de caminata y aún faltaba mucho. Los 1.500m parecían infinitos e inalcanzables. Cada 20 pasos de subir, teníamos que descansar. Nuestro estado físico era pésimo y la montaña nos ganaba. Creo que a las 2 horas y media solamente de subida, llegamos a nuestra meta propuesta. Claro que una vez estando ahí nos daban unas ganas inmensas de llegar a la cima. Pero no estábamos preparados para aquello. Empezaban a verse las nieves eternas en la cima, las nubes nos humedecían la ropa y el hambre y el cansancio nos aquejaba. Contemplamos la inmensidad por un buen rato y comenzamos el descenso. Al final todo nos tomó el doble de lo pensado y calculado por la caseta de informaciones. Pero fue un paseo inolvidable.



Debo confesar que llegamos a los 1.500m de altura, pero en auto llegamos a la caseta de informaciones que se encontraba ya a unos 900m de altura. Más penoso aún.

Con las piernas extremadamente cansadas y apenas con aliento para mucho más, Pamela se puso en contacto con su ex jefe kiwi, quien vive en la localidad de Turangi, al sur del lago Taupo (ver mapa), el más grande de Nueva Zelanda. Pame le preguntaba si podíamos acampar en el patio de su casa por esa noche y Dave (el jefe) dijo que ningún problema, que lo fuéramos a visitar.
Ya cayendo la noche, llegamos a Turangi y los 5 viajeros nos metimos a la casa de Dave. Después de mucha conversa, Dave nos dice que su muy buen amigo vecino estaba fuera de la ciudad y que le había dejado las llaves de la casa para que se la cuidara y que perfectamente podíamos pasar la noche ahí. Qué increíble. Nos llevó a la casa del vecino, nos dejó las llaves y ahí dormimos placenteramente hasta la mañana siguiente para un desayuno a las 8am junto a Dave nuevamente.

La "casita" del vecino (con vista al lago)

Una vez concluído el desayuno con Dave, rumbo a Taupo a visitar las Huka Falls, un conjunto de cascadas y rápidos que terminan en el Lago Taupo, con un caudal de unos 220 mil litros por segundo, un espectáculo bastante entretenido.


Río-rápido Waikato


Y ya saliendo de Taupo, fuimos hacia los Cráteres de la Luna, un territorio con alta actividad geotérmica, muy característico de aquella zona en la Isla Norte. Los Cráteres de la Luna específicamente cuentan con unas 36 hectáreas de terrenos calientes. Además de considerar aquellos cráteres, tiene fumarolas y piscinas de barro (las cuales uno puede ver hervir, literalmente).


On fire

Ni les cuento el olorcito a azufre que había

Luego de estas visitas culturales, debíamos ya llegar a nuestro campamento en Gisborne, donde celebraríamos el año nuevo en un festival de bandas que duraba 3 días y donde estaríamos quedándonos por 5 noches. Llegando a Gisborne, instalamos nuestra carpa a unos 40m de la playa. Al día siguiente partió la entretención del festival llamado Rhythm and Vines, debido a que el festival se celebra en un viñedo a unos 15 minutos del centro de la ciudad.

R&V (Rhythm and Vines)

Grupete año nuevo
(arriba: Mabel, Dani, yo, Matt, Rich
abajo: Pame, Chino, Edu)
¿Y dónde estaba Steph? Trabajando siempre.

En resumen esos días de festival fueron días de playa, mucho sol, música, baile y año nuevo.
La noche de año nuevo para nosotros terminó a las 8am, cuando todo en Rhythm and Vines acabó. Volviendo al camping, vimos que todos empezaron a hacer abandono del recinto, dejando atrás sus carpas, colchones inflables, bebestibles varios, comida, sillas, etc. Estos kiwis locos agarraron con suerte su ropa y volvieron cada uno a su casita apenas llegó el 2010. Así que nosotros partimos en busca de "cositas necesarias" que quedaron ahí tiradas, sin que nadie las echara de menos, jejejeje. Y de eso vivimos durante los siguientes 2 días. Cereales, leche de soya, mucha fruta en lata, galletas, chocolates, frutos secos, bebestibles varios y nuevos muebles para la casa también.

Al dejar el camping, fuimos rumbo a Rotorua, cruzando un parque nacional gigantesco y hermoso del cual no recuerdo su nombre.


Parque gigante

Y llegamos a Rotorua y acampamos al lado del lago. Rotorua, al igual que Taupo, es una ciudad rodeada de territorios ricos en termas, por lo cual debo decir que lamentablemente la ciudad estaba asquerosamente pasada a azufre. Guacala. Así y todo nos fuimos a meter al meollo del asunto a la mañana siguiente el 3 de enero: Wai-o-Tapu (en maori, "aguas sagradas"). Vasto terreno repleto de piscinas naturales calientes, en las cuales se puede apreciar un abanico de colores debido a los minerales presentes.


Con Matt


Esa misma noche volvimos a Auckland a la realidad. A buscar trabajo y seguir la rutina después de unos espléndidos días recorriendo la Isla Norte de New Zealand.
:)